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RESUMEN
La tensión diplomática entre Roma y Madrid ha escalado de manera significativa luego de que el Gobierno de Italia, encabezado por Giorgia Meloni, reiterara su decisión de mantener suspendida la aplicación del Acuerdo de Schengen con España y los controles fronterizos a viajeros procedentes de territorio español.
En un comunicado oficial, el Ejecutivo italiano respondió con firmeza al ultimátum lanzado por el Gobierno español, el cual advirtió que adoptaría medidas «proporcionales» de no revertir la medida. La administración de Meloni sentenció que «no acepta ultimátums ni imposiciones extranjeras en materia de seguridad nacional y control de fronteras».
La suspensión, decretada hace exactamente una semana a raíz de la crisis migratoria en Ceuta, se mantendrá vigente al menos hasta el próximo 15 de agosto, fecha para la cual se prevé una nueva oleada de migrantes. Según la nota oficial difundida por Roma, la medida no será revisada «en ningún caso hasta que se hayan eliminado por completo los riesgos para la seguridad y el terrorismo en Italia» y se tenga la certeza de que no habrá flujos irregulares dirigiéndose hacia suelo europeo.
Pese a la firmeza de la postura, el Gobierno italiano quiso matizar que esta disposición «no menoscaba la relación con un país amigo como España», comparándola con restricciones similares aplicadas en el pasado con Eslovenia u otros socios comunitarios. Asimismo, Roma expresó su disposición a mantener un «diálogo constructivo» con las autoridades españolas una vez que desaparezcan las circunstancias actuales que motivaron la alerta.
Finalmente, el comunicado aclaró que las autoridades fronterizas italianas velarán por garantizar la accesibilidad a los ciudadanos españoles y europeos, recordando que estos últimos no se ven afectados directamente por el restablecimiento de los controles aleatorios en las fronteras aéreas y marítimas.