«Los pusieron en 29»: aumentan las muertes en supuestos intercambios de disparos con la Policía

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Santo Domingo. La frase «lo pusieron en 29» vuelve a escucharse en República Dominicana en medio de una sucesión de operativos policiales que han terminado con personas muertas. Se repite en redes sociales y conversaciones cada vez que la Policía informa que alguien a quien buscaba falleció en un supuesto intercambio de disparos.

El «29» procede de una clave utilizada para comunicar que una persona ha muerto. En el lenguaje popular, sin embargo, «estar en 29» y «poner en 29» adquirieron sentidos distintos. La primera expresión describe un fallecimiento; la segunda sugiere que alguien causó la muerte. Aplicada a los operativos recientes, la frase señala directamente a los agentes. No se trata de un código que les otorgue facultad para matar.

Durante las últimas semanas se han sucedido reportes de personas fallecidas en intervenciones policiales en distintos puntos del país. En muchos casos, la explicación inicial de la institución sigue una secuencia semejante: los agentes acudieron a detener a una persona buscada, esta supuestamente abrió fuego y los policías respondieron. También se han reportado entregas voluntarias de personas buscadas que procuran evitar una confrontación.

La reiteración de estas muertes obliga a examinar cada caso más allá del comunicado inicial. Importa establecer si existía una orden de arresto, cómo comenzó el encuentro, qué armas fueron disparadas, qué muestran las evidencias recogidas en el lugar y si había otras posibilidades de detener a la persona. Una denuncia o una orden de captura no sustituyen un proceso judicial, y la muerte del sospechoso impide esclarecer en los tribunales los delitos que se le atribuían.

La Policía ha defendido sus actuaciones y afirma que sus miembros responden a agresiones armadas conforme a los protocolos. Esa versión debe ser comprobada mediante investigaciones independientes de los agentes involucrados. Si hubo una amenaza real e inmediata, las pruebas deben establecerlo. Si se utilizó una fuerza injustificada, también debe haber consecuencias.

Para los familiares de las personas fallecidas, la investigación puede ser la única vía para conocer lo sucedido. Para los agentes que actuaron legítimamente, una pesquisa rigurosa permite respaldar su versión con pruebas. Publicar las conclusiones de cada caso, y no únicamente anunciar que será investigado, ayudaría a responder una inquietud que crece con cada nuevo operativo.

«Los pusieron en 29» puede condensar lo que la gente comenta en la calle. Lo que falta por determinar en cada muerte es algo mucho más preciso: cómo ocurrió, si pudo evitarse y quién responde por ella.

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