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RESUMEN
PARÍS.— El Gobierno de Francia ordenó este viernes un despliegue extraordinario de seguridad que movilizará a más de 70,000 agentes de la Policía Nacional y la Gendarmería en todo el territorio francés, con el objetivo de contener posibles focos de violencia urbana durante la nueva jornada de manifestaciones convocada para este sábado 24 de octubre.
El operativo especial, confirmado en rueda de prensa por el ministro del Interior, Laurent Nuñez, contempla además el uso de una veintena de vehículos blindados de la gendarmería, 15 camiones hidrantes con cañones de agua, helicópteros y drones de vigilancia aérea en puntos neurálgicos de París, Marsella, Lyon y otras ciudades estratégicas.
Advertencia contra la violencia radical
El titular de Interior advirtió que los servicios de inteligencia han detectado reiterados llamamientos en redes sociales procedentes de facciones de la ultraizquierda y colectivos anarco-autónomos dirigidos a provocar saqueos y enfrentamientos directos contra las fuerzas del orden.
«Seremos inflexibles frente a los vándalos», subrayó Nuñez, al tiempo que las prefecturas emitieron decretos para restringir marchas no autorizadas en áreas de alta actividad comercial y en perímetros próximos a las sedes institucionales de París, como el Palacio del Elíseo, la Asamblea Nacional y Matignon.
Tensión social en aumento
La movilización responde a los graves incidentes registrados el pasado fin de semana, calificados como unos de los episodios de choque urbano más intensos del último año. En esas jornadas, protestas originadas por el encarecimiento sostenido del costo de vida —impulsadas por sectores de los autodenominados «chalecos amarillos» y respaldadas por sindicatos estudiantiles que demandan mejoras en los liceos— derivaron en disturbios, ataques a inmuebles públicos y cuantiosos daños comerciales.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, ha respaldado el cerco preventivo coordinado por el Ejecutivo, en tanto que la administración del presidente Emmanuel Macron encara este nuevo pico de conflictividad social bajo un clima de marcada presión política y presupuestaria en la recta final de su mandato.