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RESUMEN
SAN SALVADOR / PUERTO PRÍNCIPE. — En las últimas 24 horas, la tensión en la capital haitiana ha escalado tras la llegada de las fuerzas de élite de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES). El presidente Nayib Bukele reafirmó que no retrocederá en su misión de rescate en Puerto Príncipe y respondió con dureza tanto a los cabecillas criminales como a analistas internacionales que advierten sobre un posible fracaso u oleada de violencia descontrolada.
Operativo de rescate bajo fuego cruzado
El despliegue —integrado por cerca de un centenar de efectivos del Batallón de Paracaidistas y fuerzas especiales trasladados en coordinación con aeronaves estadounidenses— se concentra en las inmediaciones del barrio Santos y la comuna de Croix-des-Bouquets.
En dicha zona, controlada por facciones armadas aliadas a la coalición Viv Ansanm, fueron emboscados y secuestrados el pasado domingo cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños pertenecientes a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión respaldada por la ONU.
La postura del mandatario
Frente a los videos difundidos en redes sociales por líderes pandilleros locales y las advertencias de observatorios internacionales sobre riesgos humanitarios, Bukele condicionó cualquier cese o reducción del fuego a la entrega con vida e inmediata de los rehenes:
«Ya acabamos con las pandillas en El Salvador, y también podemos acabar con ustedes. El ataque no es nada comparado con lo que está por venir si no liberan a los cuatro rehenes vivos», advirtió el gobernante, apelando además al carácter religioso y moral de su contingente militar.
Alerta regional
Mientras en la periferia de Puerto Príncipe se reportan intensos enfrentamientos calificados por residentes como «una lluvia de fuego», el gobierno de El Salvador mantiene el hermetismo sobre los avances tácticos concretos. Las autoridades internacionales no han confirmado el paradero ni el estado de salud de los cuatro militares retenidos.