Estados Unidos e Irán reanudan ataques y elevan tensión militar en Medio Oriente

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Washington asegura que destruyó lanzadores preparados para colocar minas en una de las rutas petroleras más importantes del mundo; Irán respondió con ataques contra posiciones estadounidenses en la región

Estados Unidos lanzó un ataque contra instalaciones militares iraníes en la isla de Larak, ubicada en el estratégico estrecho de Ormuz, en una nueva escalada de las tensiones entre Washington y Teherán que vuelve a colocar en alerta a Medio Oriente y a los mercados internacionales de energía.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que sus fuerzas atacaron dos lanzadores pertenecientes a la Guardia Revolucionaria de Irán que, según Washington, estaban siendo preparados para lanzar cohetes capaces de desplegar minas en las aguas del estrecho.

Las autoridades estadounidenses calificaron la situación como una amenaza inminente para la navegación y justificaron la operación como una acción destinada a impedir nuevas actividades militares iraníes en esa zona.

Hasta el momento, sin embargo, Estados Unidos no ha presentado públicamente las evidencias de inteligencia que permitan verificar de manera independiente que Irán se disponía a realizar una operación de minado.

Las autoridades iraníes confirmaron que la isla fue atacada e informaron de al menos dos muertos y varios heridos como consecuencia de la operación estadounidense.

Teherán respondió posteriormente con el lanzamiento de misiles y drones contra instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en la región.

Jordania informó que sus sistemas de defensa interceptaron ocho misiles que ingresaron a su espacio aéreo, mientras Irán aseguró también haber atacado una instalación militar en Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades emiratíes negaron esta última versión.

El nuevo intercambio representa un aumento de las tensiones después de varias semanas de relativa contención en los ataques directos entre Estados Unidos e Irán.

El estrecho de Ormuz vuelve al centro del conflicto

La ubicación del ataque estadounidense aumenta la importancia estratégica del episodio.

La isla de Larak se encuentra en el estrecho de Ormuz, una estrecha vía marítima que conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye uno de los principales corredores para el transporte mundial de petróleo y gas.

En condiciones normales, aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido mundialmente pasa por esta zona, por lo que cualquier interrupción significativa de la navegación puede tener consecuencias inmediatas sobre los precios internacionales del crudo, los costos del transporte marítimo y la economía mundial.

La posibilidad de utilización de minas representa uno de los escenarios de mayor preocupación para la navegación internacional, debido a que podría limitar considerablemente el tránsito de embarcaciones y obligar a realizar operaciones militares para garantizar el paso de los buques.

El episodio también incrementa el riesgo de que la confrontación entre Washington y Teherán vuelva a extenderse hacia otros países de Medio Oriente que albergan instalaciones o tropas estadounidenses.

La evolución de la situación en el estrecho de Ormuz será seguida de cerca por los mercados internacionales, debido al impacto que una nueva escalada podría provocar sobre los precios del petróleo y, posteriormente, sobre combustibles, transporte e inflación en numerosas economías.

Por su dependencia de las importaciones de hidrocarburos, países como República Dominicana también podrían verse afectados indirectamente si una prolongación del conflicto provoca un incremento sostenido de los precios internacionales del petróleo.

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