Una Mirada al Nuevo Año Escolar en el Este

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Bolivar Yunior Sosa Soriano

Educador

El inicio de un nuevo año escolar renueva la esperanza, pero también nos invita a mirar con responsabilidad los desafíos educativos de la Región Este, una zona clave para el desarrollo nacional. Su economía integra turismo y servicios en La Altagracia; agroindustria, actividad portuaria y producción azucarera en La Romana y San Pedro de Macorís; y ganadería, cacao y agricultura en Hato Mayor y El Seibo.

Como muestra de su peso económico, el Aeropuerto Internacional de Punta Cana recibió 5,275,492 pasajeros extranjeros no residentes en 2025, equivalentes al 71.9 % de las llegadas aéreas de extranjeros al país, según el Banco Central de la República Dominicana.

En la Región Este, la escuela tiene que jugar un rol estelar en su desempeño, sabemos que la comunidad educativa continúa haciendo grandes esfuerzos para responder a realidades cada vez más complejas. Hoy la escuela no solo debe enseñar: también debe acompañar familias, atender la diversidad, fortalecer valores, enfrentar rezagos y garantizar que nuestros estudiantes aprendan, permanezcan y avancen.

Por tanto, hablar de educación implica hablar de eficiencia. No basta con abrir las aulas y cumplir el calendario. Debemos preguntarnos cuánto están aprendiendo nuestros estudiantes, cómo enfrentamos la sobreedad, la repitencia, el abandono y qué tan eficientemente utilizamos los recursos disponibles.

Es cierto que hemos avanzado, sin embargo aún lo hacemos entre logros y tartamudeos. Hay conquistas que deben reconocerse, pero también problemas que continúan esperando respuestas de fondo. Muchos de ellos exigen algo más que protestas o decisiones coyunturales; requieren planificación, diálogo y una visión clara, para no seguir avanzando, en ocasiones, como a la gallinita ciega.

Si de algo estamos seguro es de que existe la ADP, es de justicia reconocer y valorar los aportes y las luchas del movimiento sindical magisterial, del que han surgido importantes conquistas laborales para nuestros docentes. Sin embargo, la defensa del magisterio debe caminar siempre de la mano con la defensa de una educación de calidad, sin vendas y con la lámpara de Diógenes encendida, buscando con honestidad aquello que verdaderamente beneficia a la escuela y a sus actores. Apostemos por el bien común, porque al final es ese interés superior el que debe prevalecer.

Otro clamor que parece no encontrar suficiente eco es el largo peregrinar de ANPROTED, sindicato que representa a los técnicos de la educación, realidad que hace cobrar sentido a aquella expresión popular: “no hay cama pa’ tanta gente”. Mas claro no puede cantar un gallo cuando sale el sol en este oriente, pues, la necesidad de revisar, con criterio técnico, de eficiencia y sentido institucional, la distribución y cantidad pertinente del personal técnico, asesor y administrativo en las distintas dependencias del sistema educativo. Ante una reforma educativa en camino, resulta fundamental que cualquier movimiento o reestructuración responda a una planificación clara y contribuya a facilitar, y no a entorpecer, su futura implementación.

Ya es tiempo de que todos apostemos por un diálogo sustancial, responsable, orientado a resultados, en el que la ADP y el MINERD puedan construir acuerdos que permitan avanzar con mayor estabilidad y confianza. Que este nuevo año escolar nos encuentre dando nuestra mejor gala, unidos por la esperanza, pero también por la convicción de que mejorar la educación exige reconocer los avances y mirar de frente aquello que todavía debemos corregir.

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