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RESUMEN
MADRID, 6 Nov. (EUROPA PRESS) –
El líder de Yisrael Beitenu, Avigdor Lieberman, ha afirmado este viernes que está dispuesto a ceder en una de sus grandes peleas políticas como es la exigencia de que el servicio militar obligatorio se extienda a los ultraortodoxos, con la vista puesta en lograr un Gobierno de formaciones judías alternativo a Benjamin Netanyahu y sin contar con los partidos árabes.
«Los resultados de las elecciones nos obligan a todos a replantearnos nuestra estrategia y a comprender que no tenemos ante nosotros buenas alternativas ni soluciones mágicas», ha indicado el dirigente secular judío en un largo mensaje en redes sociales en el que asume que «resulta importante aprender de los errores del pasado y pensar varias jugadas por adelantado».
De esta forma, Lieberman ha incidido en la necesidad de «mostrar flexibilidad, negociar y llegar a compromisos» para lograr un nuevo Ejecutivo netamente judío. «Esto incluye también la cuestión de la ley del servicio militar obligatorio. Es algo que me duele, y sé que también les duele a muchos otros», ha indicado, confirmando que asume esta concesión entendiendo que el interés nacional de Israel y del pueblo judío «debe estar por encima de cualquier otra consideración».
Así, ha defendido que la prioridad pasa por echar a Netanyahu del poder, no «dejarse arrastrar» a unas nuevas elecciones ni pactar con las formaciones árabes, por lo que esto lleva a «tomar decisiones difíciles y a estar dispuestos a aceptar compromisos dolorosos».
De este modo ha expuesto su intención de lograr un acuerdo estable con formaciones ultraortodoxas, que aísle a las formaciones árabes Lista Conjunta y Raam, que cuentan con 19 escaños clave para conformar un Ejecutivo, incidiendo en que tampoco es una opción un Gobierno en minoría. «Durará mucho menos y, cuando termine, volveremos a tener a Netanyahu con 70 escaños durante otros cuatro años. Y, a partir de ahí, el camino hacia la destrucción del Tercer Templo será muy corto», ha explicado.
Por contra, ha recalcado que los partidos judíos deben «hacer el máximo esfuerzo» para una coalición que alcance los 61 diputados, «sin la Lista Conjunta ni Raam». «Una vez constituida, con un alto grado de probabilidad será posible incorporar a otros tres o cuatro diputados del Likud», ha pronosticado.
En el mismo mensaje, Lieberman, exaliado de Netanyahu que ocupó la cartera de Defensa y de Exteriores Israel en gobiernos encabezados por el líder del Likud, ha negado que esté interesado en ocupar el cargo de primer ministro a través de un sistema rotatorio.
«Es un mecanismo perjudicial que daña el buen funcionamiento del Estado y que debe desaparecer. Quien consiga formar un gobierno debe recibir todas las competencias durante la totalidad de la legislatura», ha indicado.
GOLAN HABLA DE OPTIMISMO: «HAY PROGRESO Y DISPOSICIÓN»
Por su parte, el líder del izquierdista Los Demócratas, Yair Golan, que sí está abierto a pactar con los partidos árabes para echar a Netanyahu, ha incidido en que es «optimista» sobre las posibilidades de pactar un Ejecutivo alternativo.
«Hay progreso. Hay disposición. Y hay un trabajo serio que se lleva a cabo todos los días para convertir los resultados electorales en un gobierno de cambio. Hay dificultades, y no pretendo ocultarlas. Pero también hay un progreso real», ha indicado en un mensaje difundido por redes sociales tras varios días de negociaciones entre los partidos que pretenden conformar un Ejecutivo liderado por Gadi Eisenkot.
Así, ha apuntado a contactos con Yesh Atid, el partido laicista y centrista del ex primer ministro Yair Lapid, asegurando que trabajan con determinación «para avanzar en la formación del gobierno lo más rápido posible».
«Esta no es la única vía en la que estamos actuando. También estamos intensificando la presión pública y política sobre Netanyahu y sus socios, aclarando en todos los foros que hay una mayoría para cambiar el Gobierno, trabajando con los socios del bloque del cambio para acelerar el proceso, y preparándonos para tomar el control de la Knesset ya el martes», ha afirmado.
De todos modos, ha insistido en que pese a las dificultades, los votantes israelíes «han dado una gran oportunidad» por lo que ahora los partidos tienen la «responsabilidad de convertirla en realidad». «No será fácil. Pero es posible. Y estoy decidido a hacer todo lo necesario para que tengamos éxito», ha resumido.