Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
El consumo de alcohol durante el embarazo supone un riesgo para el desarrollo del bebé y abre el debate sobre la responsabilidad materna, la protección infantil y las condiciones sociales que pueden influir en esta conducta.
La directora del hospital Dr. Hugo Mendoza, Dhamelisse Then Vanderhorst, advierte que la exposición prenatal puede constituir una forma de negligencia; otros entienden que también es necesario tomar en cuenta las circunstancias de las mujeres y asegurarles atención médica y psicológica.
La ginecóloga y obstetra Lilliam Fondeur y el sociólogo Jaime Taveras coinciden en que se debe prevenir el consumo durante la gestación. Cada uno aborda la problemática desde enfoques distintos: los riesgos para el recién nacido, el tratamiento de la dependencia y la vulnerabilidad social.
Dhamelisse Then advierte que el maltrato infantil puede comenzar desde la vida fetal
La directora del Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza, Dhamelisse Then Vanderhorst, advirtió que el maltrato infantil no se limita a las agresiones físicas o al abuso sexual, sino que también puede expresarse a través de la negligencia y de ciertas conductas durante el embarazo que ponen en riesgo la salud del bebé.
«El maltrato comienza desde la vida fetal», afirmó la especialista, al citar situaciones como la falta de controles prenatales, la ausencia de medidas preventivas de salud y el consumo de alcohol u otras sustancias durante la gestación.
Then Vanderhorst explicó que entre las consecuencias de la exposición prenatal al alcohol está el síndrome alcohólico fetal, mientras que la exposición a determinadas drogas puede provocar síntomas de abstinencia en los recién nacidos.
Según la doctora, estas situaciones requieren mayor atención por parte de los profesionales de la salud y de la sociedad, porque algunas conductas que ponen en riesgo a los bebés no siempre son reconocidas como posibles formas de maltrato.
«Hay muchas formas de maltratar a los niños y lamentablemente quienes los maltratan son las personas que deben cuidar de ellos», expresó.
La especialista señaló además que el hospital cuenta desde 2020 con una unidad para evaluar posibles casos de maltrato infantil, en coordinación con el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) y la Procuraduría General de la República.
Indicó que, cuando se identifican señales de posible maltrato en un paciente pediátrico, se activa un procedimiento de evaluación y, si corresponde, se solicita la intervención de las autoridades para garantizar la protección del menor.
Lilliam Fondeur: «Cuando tratamos a la madre, tratamos a la criatura»
Aunque reconoce los riesgos que implica el consumo de alcohol y drogas durante el embarazo, la ginecóloga y obstetra Lilliam Fondeur considera que esta problemática no debe verse solo desde la responsabilidad individual de las mujeres, sino también a partir de la identificación de las circunstancias que influyen en el consumo.
La especialista afirmó que algunas embarazadas con problemas de dependencia enfrentan carencias afectivas, dificultades económicas, antecedentes de abandono y falta de apoyo familiar.
«Una persona no es adicta porque es irresponsable o porque es sinvergüenza», expresó Fondeur, al rechazar que se juzgue a las mujeres sin considerar sus condiciones de vida y sus necesidades de tratamiento.
Entiende que la prevención exige identificar a tiempo el consumo de sustancias y garantizar orientación, acompañamiento psicológico y atención especializada.
«Antes de que yo la acusara a ella, la trataría a ella. Porque cuando tratamos a la madre, tratamos a la criatura», afirmó.
Fondeur también advirtió sobre los efectos de la exposición prenatal al alcohol en el desarrollo neurológico infantil, que pueden manifestarse desde el nacimiento o durante el crecimiento, incluso con dificultades vinculadas al aprendizaje y el desarrollo.
Consultada sobre la cantidad de alcohol que podría considerarse segura durante el embarazo, respondió de forma categórica:
«Cero alcohol. Cero alcohol. Son nueve meses nada más. Cero alcohol».
La ginecóloga explicó que, cuando un médico detecta consumo problemático de sustancias en una embarazada, debe procurar su referimiento a servicios de salud mental y apoyo especializado.
Asimismo, insistió en la importancia de la atención preventiva desde la etapa de planificación del embarazo y en la necesidad de entender que superar una dependencia puede requerir tratamiento profesional.
Jaime Taveras relaciona el consumo con la vulnerabilidad social
Desde una perspectiva sociológica, Jaime Taveras consideró que el consumo de alcohol y otras drogas durante el embarazo también debe analizarse a partir de las condiciones económicas, familiares y sociales que rodean a las mujeres.
Además, sostuvo que las situaciones de violencia, los conflictos familiares, las dificultades económicas y la falta de oportunidades pueden influir en el consumo problemático de sustancias.
«Eso es vulnerabilidad social porque nadie nace para fumar droga. Eso lo aprenden en el entorno en que se desarrolla», afirmó.
Taveras explicó que algunas personas recurren al consumo de sustancias en contextos de presión emocional, problemas de pareja y conflictos familiares, por lo que consideró insuficiente analizar esta problemática sin tomar en cuenta el entorno.
El especialista también cuestionó la normalización del alcohol en la sociedad dominicana, al recordar que se trata de una sustancia psicoactiva cuyo consumo puede provocar daños.
«El alcohol es una droga también», expresó.
A su juicio, las mujeres embarazadas en condiciones de vulnerabilidad económica pueden enfrentar mayores dificultades para recibir atención médica, orientación psicológica y seguimiento durante la gestación.
Por esa razón, planteó la necesidad de reforzar los mecanismos de acompañamiento y prevención, sobre todo entre quienes no tienen recursos suficientes para acceder a servicios especializados.
«Hay que evitar por todos los medios que las embarazadas tomen alcohol», manifestó.
Al ser cuestionado sobre quién debe asumir la responsabilidad de prevenir estas situaciones, Taveras sostuvo que no corresponde solo a la mujer embarazada.
«Es responsabilidad personal. Es responsabilidad de la familia. Es responsabilidad del Estado. Es responsabilidad de una serie de instituciones que deberían estar destinadas a ese cuidado», afirmó.
Proteger al bebé y atender a la madre
Las declaraciones de los tres especialistas describen una problemática que va más allá de los riesgos médicos asociados al consumo de alcohol durante el embarazo.
Mientras Then Vanderhorst advierte sobre posibles formas de negligencia y las consecuencias para el recién nacido, Fondeur resalta la importancia de atender a las mujeres que enfrentan problemas de dependencia. Taveras, a su vez, señala que las condiciones sociales y económicas también deben incluirse en las estrategias de prevención.
Las tres miradas coinciden en la necesidad de evitar la exposición prenatal al alcohol y fortalecer la atención de las embarazadas, al tiempo que plantean la importancia de distinguir entre los daños médicos comprobados, las situaciones que podrían constituir negligencia y las circunstancias que requieren apoyo social y tratamiento especializado.