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RESUMEN
MADRID, 4 Nov. (EUROPA PRESS) –
La inflación, la falta de horizonte en la guerra en Irán y el hartazgo con el estilo personalista de Donald Trump fueron claves en el triunfo de la ola demócrata en las elecciones de medio mandato de este martes, un resultado que deja a los demócratas con el control total del Congreso tras arrasar en la Cámara de Representantes y lograr el vuelco del Senado. Los republicanos, por su parte, afrontan ahora el reto de recomponerse de esta derrota y de decidir si continúan la estela populista y ultraconservadora de Trump.
El aumento de los precios de los productos básicos y el empobrecimiento de la clase media explican en buena parte el histórico desplome republicano en ambas Cámaras en estas ‘midterms’, además de la derrota en las carreras a gobernadores en estados tradicionalmente favorables como Texas, Ohio o Georgia, según valora Frédéric Mertens, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Valencia, en declaraciones a Europa Press.
«La clase media americana se ha empobrecido y mucho, entonces esto a nivel de la gestión y de la propia persona de Trump ha generado decepciones en el campo republicano, que se ha sentido traicionado», argumenta este profesor, que sitúa entre las causas del voto de castigo el precio de los huevos, la gasolina, la luz, el queroseno y los recortes en servicios públicos, factores que, afirma, han afectado de forma notable al Partido Republicano en todo el país.
También menciona la «fractura social e ideológica» en Estados Unidos como otro elemento que ha perjudicado a una Administración que polariza y que ha llevado al Partido Republicano hacia tesis ultraconservadoras y un estilo personalista que, en última instancia, ha dañado sus estructuras.
Mertens sostiene, en todo caso, que la ola azul no responde a una realidad demográfica y remarca que «ya no hay una división clara ni un perfil claro de votante». Por el contrario, considera que en este proceso electoral «hay mucha gente que ha basculado o que se ha trasladado al campo demócrata para castigar», después de señalar que Trump y sus bandazos en política internacional, así como las consecuencias de ello, «han contribuido a la pérdida de credibilidad del Partido Republicano».
«Hay gente que vota por simpatía, hay gente que vota por tradición y hay gente que vota para castigar, que no se siente exactamente a favor de uno u otro», sintetiza.
La pérdida del control de ambas cámaras se traducirá, según el análisis, en un presidente debilitado y obligado a negociar cada proyecto que quiera sacar adelante. Por ello, el experto vaticina batallas importantes en la Cámara de Representantes y en el Senado, con una posible parálisis de la Administración y sin descartar la opción de un ‘impeachment’.
Además, la nueva situación de Trump puede tener repercusión en el terreno geopolítico, indica Mertens, quien señala que Washington estará más débil a nivel internacional, con posibles consecuencias en las relaciones con Rusia de cara a una salida negociada en la guerra en Ucrania.
EMPUJÓN DE CARA A LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES DE 2028
En el campo demócrata, el resultado refuerza las críticas a Trump y a una camarilla que «ha tratado de fagocitar el poder», explica el profesor de la Universidad Europea. A su juicio, el triunfo de este martes debe servir como impulso para las elecciones presidenciales de 2028, que hace un año resultaban muy adversas para los demócratas.
De momento, evita señalar a uno de los nuevos líderes surgidos de estos comicios y apunta a que en los próximos meses habrá una «selección natural entre los candidatos potenciales» a las elecciones de 2028 a la Casa Blanca.
«Sí que es una oportunidad única para que los demócratas se reconstruyan en base a esa ola victoriosa», analiza, al tiempo que subraya que el avance azul no está vinculado «con un programa claro» demócrata, sino con una respuesta de rechazo y cansancio hacia Trump.
Sobre el futuro del Partido Republicano, añade Mertens, queda por ver si se reorganiza en torno a Trump o si opta por abrir un camino por separado. En todo caso, insiste en que el jefe de la Casa Blanca y principal dirigente en la última década del Partido Republicano está «en la vía de salida».