La Lista Conjunta acusa al Likud de intentar invalidar los resultados electorales

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MADRID, 29 Oct. (EUROPA PRESS) –

La coalición Lista Conjunta, formada por tres partidos de mayoría árabe, acusó este jueves al Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, de tratar de “socavar” los resultados electorales y de afectar su “legitimidad” mediante denuncias sobre presunta injerencia extranjera y fraude. Al mismo tiempo, llamó a la oposición a unir fuerzas para desplazarlo del poder.

“Ya basta de pedir disculpas y de defendernos ante viles mentiras y acusaciones infundadas por parte de sectores de la derecha que se niegan a aceptar los resultados electorales”, dijo la coalición, que sostuvo además que “estas acusaciones racistas no hacen más que poner de relieve cuánto temen el poder de nuestra comunidad”.

La formación señaló que existe “una campaña coordinada, financiada por elementos en el seno del Likud y que empezó hace meses, destinada a socavar los resultados electorales y dañar su legitimidad”, según un comunicado difundido por la coalición en redes sociales.

“Acudimos a votar en cifras sin precedentes y logramos un resultado histórico, tanto para nuestra comunidad como para todo el campo democrático”, indicó la Lista Conjunta, que se habría quedado con doce de los 120 escaños, a los que se suman otros siete del partido árabe Raam, lo que los convierte en una pieza clave para un eventual acuerdo de coalición.

En esa línea, afirmó que el Likud y otros partidos aliados de Netanyahu han impulsado una “campaña” para “intentar inhabilitar a todos los partidos árabes”. También denunció que, durante la jornada de votación, “cientos de activistas de extrema derecha armados fueron enviados a los centros de votación” para disuadir a los electores.

“Ninguna campaña de difamación puede borrar el logro de la población árabe, y ningún intento de sembrar dudas sobre la legitimidad de nuestro voto puede alterar la voluntad del electorado”, recalcó. “No nos dejaremos intimidar, no nos rendiremos y no renunciaremos a nuestro derecho a influir en el futuro de este lugar y en el futuro de todos sus ciudadanos”, agregó.

“Nos querían pequeños y débiles. En cambio, nos han encontrado grandes y fuertes”, destacó la Lista Conjunta, que pidió al bloque opositor encabezado por el antiguo jefe del Ejército Gadi Eisenkot que “deje de colaborar con las viles mentiras de Netanyahu y de los racistas ‘kahanistas’ –una ideología ultraderechista basada en las ideas del rabino Meir Kahane–”.

En la misma línea, reclamó a la coalición opositora que “dejen de ser marionetas en manos de Netanyahu, alimentando su campaña de incitación” contra los partidos árabes y sostuvo que “se han acabado las excusas” y que “ha llegado el momento de mostrar valentía política, no solo con palabras, sino con hechos”.

“Sin nosotros, la victoria es imposible, pero junto a nosotros, es perfectamente posible”, remachó la Lista Conjunta, en alusión a que el bloque liderado por Eisenkot podría alcanzar el Gobierno si acuerda con la formación y con Raam, con lo que sumaría 67 de los 120 escaños de la Knesset.

ACUSACIONES DEL LIKUD

El comunicado se difundió después de que el Likud denunciara a primera hora del día la existencia de una presunta trama de injerencia extranjera en el proceso electoral israelí, en un caso al que se refiere como ‘Ra’amgate’, y pidiera una investigación inmediata de los servicios de seguridad y la Policía.

La formación describió el supuesto escándalo como “un terremoto” y afirmó que las elecciones fueron manipuladas, antes de hablar de “atentado contra la democracia” y advertir que el objetivo de esos presuntos planes sería impulsar la “islamización de Israel” y provocar la caída de Netanyahu.

El presidente de Israel, Isaac Herzog, defendió que las denuncias sean investigadas “exhaustivamente” y subrayó que los responsables “deben ser arrestados y rendir cuentas conforme a la ley”, al tiempo que resaltó la integridad del proceso democrático como pilar de la democracia en el país.

Por su parte, Eisenkot señaló que mantiene contactos con las autoridades y que recibe información sobre las sospechas de injerencia, mientras pidió examinar de forma exhaustiva cualquier denuncia y proteger la “pureza de las elecciones” frente a posibles interferencias, manipulaciones o sesgos.

Según los resultados, el Likud encabeza la votación con 27 escaños, seguido por los 21 del partido de Eisenkot, Yashar. Sin embargo, ninguno de los bloques dispone de los escaños necesarios para alcanzar la mayoría, por lo que la decisión queda en manos de los partidos árabes o de una alianza derechista que excluya a los ultraortodoxos.

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