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RESUMEN
La falta de supervisión familiar, la actualización de los programas educativos y las distracciones digitales están entre los elementos que, a juicio de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), ayudan a explicar los resultados de República Dominicana en las pruebas PISA. Así lo expuso su secretario general, Menegildo de la Rosa, al sostener que los docentes no deben ser señalados como los principales responsables de esos datos.
De la Rosa citó cifras que atribuyó a PISA 2025, según las cuales 89 de cada 100 estudiantes reconoció que sus resultados de aprendizaje están vinculados con el apoyo de sus maestros. Añadió que 83 de cada 100 afirmó que la mayoría de sus docentes se queda a reforzar los conocimientos después de impartir un tema.
El dirigente también defendió los mecanismos de ingreso y evaluación del personal docente en el país. Explicó que el concurso de oposición docente obliga a los aspirantes a competir por las plazas disponibles y que, aunque la puntuación mínima para aprobar puede ser de 70 puntos, la selección depende de las calificaciones obtenidas por los postulantes.
Minerd y ADP enfrentados por los resultados de la evaluación docente
PISA: estamos en la escuela, pero ¿estamos aprendiendo?
De acuerdo con las cifras que presentó, el 96 % de los maestros superó la evaluación del desempeño docente y el 85 % alcanzó las categorías de excelente, muy bueno y bueno.
Ni celebración o descalificación
Para De la Rosa, los resultados de PISA 2025 deben servir para revisar los programas educativos, los métodos de enseñanza y las condiciones en que aprenden los estudiantes dominicanos, no para celebrarlos ni descalificarlos.
El dirigente magisterial afirmó que el país necesita un análisis integral de esos resultados, con participación de especialistas de distintas disciplinas, para elaborar un plan de mejora que contribuya a elevar el desempeño de los alumnos en la próxima evaluación.
«Para nosotros PISA 2025 no es ni para aplaudirlo ni para satanizar los resultados. Son para reflexionarlos, son para analizarlos, son para buscar soluciones«, expresó durante una entrevista.
De la Rosa admitió que República Dominicana mantiene un rezago educativo, aunque sostuvo que los resultados han mostrado avances desde 2015. Consideró que esas mejoras, aunque no son sustanciales, representan una señal alentadora que debe aprovecharse para identificar las debilidades del sistema.
Valoración de PISA
Explicó que PISA no mide solo los conocimientos adquiridos por los estudiantes, sino también factores socioeconómicos y otras condiciones que influyen en el aprendizaje. Por eso, entiende que sus resultados deben interpretarse a partir de la realidad de cada comunidad educativa.
El dirigente agregó que los resultados obligan a revisar otros componentes del sistema, entre ellos los programas de formación continua que ofrecen las universidades, para determinar si responden a las necesidades reales de los maestros y de las escuelas.
Uno de los principales cuestionamientos del representante de la ADP es que los programas de enseñanza no siempre se corresponden con las condiciones de los centros educativos ni con las características de los estudiantes.
Aunque valoró el currículo dominicano por incorporar enfoques como el sociocrítico, el histórico-cultural y el basado en competencias, dijo que persisten problemas en la forma en que los contenidos se desarrollan en las aulas.
A su juicio, algunos programas y materiales se elaboran sin suficiente conexión con la realidad nacional y limitan la capacidad del docente para adaptar la enseñanza a las necesidades de sus alumnos.
De la Rosa cuestionó que la planificación llegue estructurada desde los niveles centrales, con competencias, recursos y métodos de evaluación previamente fijados, en detrimento de la creatividad y la experiencia del maestro.
«¿Para qué existe el maestro? ¿Para qué estudió el maestro si su creatividad, su competencia, no se la va a aplicar a los estudiantes que conoce?», planteó.
Influencia del entorno familiar
El dirigente sindical sostuvo que las estrategias de enseñanza no pueden ser iguales para una escuela urbana y otra rural, ni para estudiantes que viven en condiciones socioeconómicas distintas. En ese sentido, indicó que el entorno familiar, el acceso a libros, la conectividad y los recursos disponibles en el hogar son factores que deben tomarse en cuenta al analizar el rendimiento académico.
De la Rosa señaló que el problema no se limita al currículo, sino que también involucra los métodos de enseñanza y la necesidad de diseñar programas que respondan a las condiciones de la educación dominicana. También mencionó la falta de acompañamiento familiar como uno de los elementos que deben evaluarse al medir el desempeño de los estudiantes.
Dijo que los resultados de PISA reflejan una disminución en la proporción de alumnos de 15 años que conversan con sus padres o tutores sobre su experiencia escolar. En 2025, el 49 % afirmó que sus padres o tutores les preguntaban al menos una vez por semana qué habían hecho en la escuela, frente al 65 % registrado en 2022, una reducción de 16 puntos porcentuales.
La disminución fue mayor entre quienes dijeron conversar con sus padres sobre los problemas que enfrentaban en el centro educativo. Ese porcentaje pasó del 56 % en 2022 al 37 % en 2025, para una caída de 19 puntos porcentuales.
De la Rosa sostuvo que el aprendizaje no depende exclusivamente de la escuela, sino también del seguimiento que reciben los niños en sus hogares. A su entender, la falta de acompañamiento familiar dificulta el refuerzo de los conocimientos adquiridos en el aula y el seguimiento del progreso académico.
El dirigente gremial consideró que la educación debe asumirse como una responsabilidad compartida entre los centros educativos, las familias y la sociedad, debido a que los estudiantes también aprenden en sus hogares y en los espacios donde se relacionan con otras personas.
Señaló que todavía existen centros educativos sin laboratorios de Biología, Física e Informática, una situación que, a su entender, limita las posibilidades de desarrollar una enseñanza más práctica y acorde con las exigencias actuales.
Afirmó que esta realidad puede afectar la motivación de los alumnos, especialmente cuando los contenidos impartidos no se acompañan de los recursos necesarios para llevarlos a la práctica.
También expresó preocupación por el tiempo que los estudiantes dedican a los dispositivos digitales, al considerar que su uso puede desplazar actividades que estimulen el razonamiento y la interpretación de la realidad. Por esa razón, insistió en la necesidad de revisar los programas por ciclo educativo y diseñar estrategias que respondan a las características de los estudiantes dominicanos.
Como propuesta, De la Rosa planteó que los resultados de la reciente evaluación del desempeño docente se utilicen para desarrollar planes de mejora específicos en cada centro educativo, maestro, distrito y regional.
Sostuvo que las medidas deben partir de un diagnóstico que identifique las debilidades particulares de cada comunidad escolar, en lugar de aplicar soluciones generales a realidades diferentes.