Facturas eléctricas se disparan hasta 500% y crecen las quejas de usuarios ante las EDE y Protecom

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Santo Domingo. Consumidores residenciales, comercios e industrias denuncian incrementos extraordinarios en sus facturas eléctricas, en algunos casos de hasta un 500% respecto de meses anteriores, en medio de una creciente inconformidad por los montos cobrados por las empresas distribuidoras de electricidad.

Las quejas se concentran principalmente en facturaciones que los usuarios consideran incompatibles con su consumo habitual. Familias y propietarios de negocios aseguran haber recibido recibos que duplican, triplican y, en los casos más extremos denunciados, multiplican por cinco los valores que pagaban regularmente.

El fenómeno ocurre mientras las estadísticas oficiales muestran un elevado volumen de reclamaciones en el sistema eléctrico dominicano. Durante el segundo trimestre de 2026, la Oficina de Protección al Consumidor de Electricidad (Protecom) recibió 15,042 reclamaciones. Solo en junio fueron registradas 6,902, frente a 4,527 en mayo y 3,613 en abril.

Aunque el total del trimestre fue ligeramente inferior al registrado en igual período de 2025, el salto entre abril y junio de este año resulta significativo: las reclamaciones prácticamente se duplicaron en apenas dos meses.

El problema tampoco comenzó ahora. Entre octubre y diciembre de 2025, Protecom recibió 31,712 reclamaciones, frente a 27,090 durante el trimestre precedente. Entre las causas reportadas se encontraban precisamente altas facturaciones, cargos incorrectos, irregularidades en el servicio y daños a equipos eléctricos.

El recibo eléctrico bajo cuestionamiento

La situación adquiere especial relevancia porque los incrementos denunciados en las facturas no necesariamente pueden atribuirse de manera automática a un aumento equivalente de la tarifa.

La Superintendencia de Electricidad mantiene un régimen tarifario regulado y para el trimestre julio-septiembre de 2026 emitió la resolución SIE-079-2026-TF, que fija las tarifas de referencia y transición aplicables a los usuarios regulados de Edesur, Edeeste y Edenorte.

Por tanto, una factura que aumenta 100%, 200% o hasta 500% no significa necesariamente que el precio oficial de la electricidad haya aumentado en esa misma proporción. La diferencia puede estar relacionada con el consumo registrado, lecturas de medidores, estimaciones, ajustes, cambios en la categoría de consumo u otros componentes de la facturación.

Es precisamente ahí donde se concentra una parte importante de las denuncias: consumidores que aseguran no haber modificado sustancialmente sus hábitos ni incorporado equipos capaces de justificar aumentos de semejante magnitud.

Para los hogares, una factura inesperadamente elevada representa un golpe directo al presupuesto familiar. Para comercios e industrias, el problema adquiere una dimensión adicional: la electricidad constituye uno de los principales componentes de los costos operativos y cualquier incremento significativo termina afectando los márgenes, los precios y la competitividad.

Miles de reclamaciones

La propia normativa reconoce el derecho del consumidor a cuestionar una factura. Protecom establece expresamente que un usuario puede reclamar ante una empresa distribuidora cuando no esté de acuerdo con la facturación emitida. Si la respuesta de la distribuidora no resulta satisfactoria, puede acudir posteriormente a Protecom.

Las distribuidoras están obligadas, además, a entregar constancia de la reclamación y responder conforme a los procedimientos establecidos por la regulación.

El volumen de casos plantea, sin embargo, una cuestión que trasciende las reclamaciones individuales. Cuando miles de consumidores acuden al organismo encargado de dirimir conflictos con las distribuidoras, la facturación eléctrica deja de ser exclusivamente una controversia entre una empresa y un cliente para convertirse en un problema que exige explicación de las autoridades.

La situación demanda que la Superintendencia de Electricidad y las empresas distribuidoras transparenten las causas de las variaciones extraordinarias, particularmente cuando el historial de consumo de un usuario no parece justificar el monto facturado.

Con el costo de vida presionando los presupuestos familiares y los costos de producción de las empresas, una factura eléctrica que se multiplica sin una explicación comprensible se convierte en algo más que un recibo: es una señal de alerta sobre uno de los servicios públicos más sensibles para la economía dominicana.

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