Lula ganó en Brasil en una elección marcada por la defensa del voto popular

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Las elecciones celebradas en Brasil fueron presentadas como una muestra de resiliencia, coraje y determinación del pueblo, que supo defender su voluntad frente a la manipulación y la desinformación difundidas en distintas plataformas digitales, entre ellas Facebook, Instagram, WhatsApp, YouTube, TikTok, Messenger, X (Twitter) e IA (inteligencia artificial).

Según el texto, el pueblo brasileño no solo venció en las urnas al presidente Donald Trump y a sus aliados, sino también a buena parte de la derecha sionista y fascista de América Latina y Europa, con excepción de México, Cuba, Nicaragua y España, entre otros. De ese modo, sostiene que se frenó el avance de los sectores más retrógrados del hemisferio.

Brasil es descrito como un país inmenso, con más de 8 mil 500 kilómetros cuadrados, el quinto mayor del mundo y de América del Sur, con fronteras con casi toda la región, salvo Chile y Ecuador. También se resalta que ocupa poco más del 60% del territorio de la Amazonia, principal pulmón del mundo, que comparte con otros nueve países del vasto territorio, a saber: Amazonas, Bolivia, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Ecuador y Guyana Francesa.

El texto añade que la deforestación en la Amazonia se ha detenido gracias al esfuerzo mancomunado de los gobiernos, principalmente del brasileño, que encabeza Lula, lo cual tiene un impacto extraordinario en el cambio climático del mundo.

Brasil aparece, además, como un país rico en recursos naturales renovables y no renovables. Entre ellos menciona tierras raras, petróleo, gas, energías hidroeléctricas, etanol, niobio, hierro, madera, flora y fauna, agricultura y ganadería abundante, entre otros.

El análisis sostiene que esa riqueza mundial era lo que pretendían apoderarse los oligarcas brasileños y Donald Trump, como en Venezuela, Afganistán, Irán, Kwai, entre otros.

También menciona al bloque de los BRICS, en el que estaría en juego, por lo menos, la participación de Brasil. El grupo está compuesto por Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes, Indonesia y Arabia Saudita. Asimismo, se refiere a los países socios, entre los que figuran Bolivia, Cuba, Uganda y Vietnam, entre otros.

El texto afirma que este bloque o eje económico adquiere cada vez mayor importancia en el contexto geopolítico mundial, al competir con el bloque que representa Estados Unidos.

También señala que en Brasil estaba en juego mucho más que un cambio de presidente. Plantea que se trataba de una visión y de una ideología, de cambiar la democracia verdadera, representada por Lula, por la derecha sionista y fascista, representada por Flavio Bolsonaro, los grandes bancos, el empresariado depredador, las redes sociales, la CIA y Donald Trump.

Por fortuna, según el texto, el pueblo se percató de la trama y de lo que había detrás de Bolsonaro, quien ganó en la primera vuelta más del 47% y obtuvo mayoría en el Congreso, frente al 45%, según el Tribunal Superior Electoral. También agrega que, en 2006, quien firma el texto estuvo como observador de las elecciones en ese país y afirma que se trata de uno de los sistemas electrónicos más avanzados, confiables y seguros del mundo, lo que impide la posibilidad de un «fraude» en las urnas, no así el fraude mediático a través de las redes, la CIA, la IA y otras poderosas instituciones no gubernamentales.

En ese mismo tramo, el texto asegura que los socios y cómplices de Bolsonaro hicieron ese fraude mediático y que él salió huyendo como la rata que es, dejando a su suerte a los millones de ciudadanos que votaron a su favor y a su padre preso. Añade las expresiones: «¡Cobarde! ¡Canalla!»

Lula, tras salir del poder, fue acusado falsamente y apresado. Pasó casi dos años en prisión hasta que demostró su inocencia. El texto añade el dicho popular: «El que no tiene hecha no tiene sospecha». También afirma que Bolsonaro hizo exactamente lo contrario: salió huyendo, «¡el muy cobarde!», sin calidad política ni moral.

Finalmente, el texto afirma que ganó Lula, quien ha sacado a más de 35 millones de brasileños de la pobreza, que la FAO declaró hambre cero en el país y que protege las riquezas de su país —tierras raras, bosques, petróleo, hierro, etc.—, impidiendo que se las roben.

«¡Ganó Brasil!»

«¡Ah! ¡Y gané yo! ¡Por supuesto!»

dh/am

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