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Las Primicias.- Ciudad de México. México y la Unión Europea firmaron este viernes un acuerdo comercial modernizado que amplía el acceso a mercados, fortalece la cooperación económica y busca reducir la dependencia de ambas partes respecto a Estados Unidos en un escenario internacional marcado por tensiones arancelarias y una creciente fragmentación del comercio mundial.
La firma del acuerdo estuvo encabezada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, durante la primera cumbre bilateral de alto nivel celebrada en más de una década.
El pacto actualiza el acuerdo vigente desde el año 2000, que estaba centrado principalmente en bienes industriales. La nueva versión incorpora áreas como comercio digital, servicios, inversión, contratación pública y productos agroalimentarios, además de eliminar gran parte de las barreras comerciales que aún existían entre ambas economías.
La firma ocurre en un momento especialmente sensible para el comercio internacional. Tanto Bruselas como Ciudad de México han manifestado su interés en diversificar mercados y reducir riesgos derivados de las políticas comerciales impulsadas desde Washington, particularmente tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y el aumento de la incertidumbre sobre futuros aranceles y acuerdos comerciales.
Según estimaciones citadas por autoridades y analistas, el acuerdo podría aumentar las exportaciones mexicanas hacia Europa en alrededor de un 50 % hacia 2030. El intercambio comercial entre México y la Unión Europea superó los 86,000 millones de euros en 2025, consolidando al bloque europeo como uno de los principales socios económicos del país latinoamericano.
Más allá de los beneficios económicos, la firma envía una señal política en favor del libre comercio en un contexto donde numerosas economías han optado por medidas proteccionistas. Funcionarios europeos han definido el acuerdo como una «declaración geopolítica» destinada a fortalecer cadenas de suministro, atraer inversiones y generar mayor estabilidad para empresas y exportadores de ambos lados del Atlántico.
Aunque todavía deberá completar procesos de ratificación para su entrada plena en vigor, el acuerdo representa uno de los movimientos económicos más relevantes de América Latina en 2026 y refuerza la apuesta de México por ampliar su presencia en mercados distintos al estadounidense.