Anadegas aclara que mantiene el pago electrónico y fía al diálogo con el Gobierno una solución sobre comisiones bancarias

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SANTO DOMINGO — La Asociación Nacional de Detallistas de Gasolinas (Anadegas) aclaró este martes que aún no ha emitido una instrucción oficial para suprimir el uso de terminales de pago electrónico (verifone) en las estaciones de servicio del país, a pesar de que el aviso previo de la medida generó confusión y llevó a algunos expendios a suspender el servicio por cuenta propia.

La advertencia inicial del gremio sobre la posibilidad de retirar los dispositivos —como medida de presión ante lo que consideran cobros «abusivos» por parte de la banca nacional— provocó que varios establecimientos se adelantaran a la ejecución. Sin embargo, la dirigencia confirmó que el sistema sigue operando con normalidad a la espera de una reunión decisiva pactada con las autoridades gubernamentales.

A la espera del diálogo oficial

El encuentro clave está pautado para este martes con representantes del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), un delegado del Poder Ejecutivo, Proconsumidor y actores del sector. El objetivo central de la mesa de trabajo es exponer que los márgenes actuales de los detallistas hacen insostenible asumir los costos financieros de las transacciones con tarjetas.

“No queremos perjudicar de manera abrupta a los consumidores; estamos esperando el diálogo de este próximo martes y de ahí fijaremos la fecha y le avisaremos a la población”, afirmó Juan Elías Pérez, presidente de Anadegas.

El dirigente gremial enfatizó que, de no alcanzarse un acuerdo satisfactorio en este encuentro, se notificará con precisión el día en que la medida entraría en vigor a nivel nacional. Se calcula que una restricción de esta naturaleza impactaría a más del 70% de las estaciones de expendio en todo el territorio.

Un margen «insoportable»

El núcleo del conflicto radica en el impacto de las tarifas bancarias sobre los ingresos fijos de los estacioneros. Desde Anadegas se ha denunciado que las comisiones absorben cerca del 27% de la utilidad bruta del negocio.

Según la explicación de Pérez, por cada galón de combustible vendido, el margen bruto percibido por el detallista es de aproximadamente 25 pesos, de los cuales se deben destinar unos 7 pesos por el uso de tarjetas de crédito o débito, una proporción calificada como lapidaria para la rentabilidad de las estaciones.

Intentos previos de canalizar este reclamo a través de comisiones designadas por el Banco de Reservas no prosperaron, lo que motivó la reciente escalada de presión pública por parte del sector detallista. No obstante, desde el gremio insisten en que la acción no busca castigar al consumidor final, sino concientizar a las entidades financieras sobre la inviabilidad de mantener los actuales costos operativos.

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