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RESUMEN
Durante la campaña política para las elecciones de 2020, Víctor “Ito” González Bisonó dio a conocer una propuesta para calcular el costo de los combustibles, argumentando que el gobierno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) no aplicaba las variaciones de precio de manera adecuada.
El análisis basado en los cálculos del entonces opositor sonaba razonable y generó inmediatos cuestionamientos sociales hacia la gestión de Danilo Medina en la variación semanal de los derivados de los combustibles.
Esta explicación se popularizó rápidamente por ilustrar el peso de los impuestos en los hidrocarburos y por su frase de cierre: “no te dejes engañar”.
Con la llegada al poder del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en agosto de 2020, la designación de Bisonó como ministro del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), encargada de fijar los precios semanales de los combustibles, generó expectativas sobre la aplicación de su famosa “formulita”.
Sin embargo, ante la presión en redes sociales tras varios meses en el cargo, el funcionario aclaró que su presentación en campaña solo buscaba transparentar la carga impositiva para que la ciudadanía supiera el destino de esos recursos.
El exdiputado del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) permaneció al frente del MICM hasta el 15 de enero de este año, cuando fue nombrado ministro de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (MIVHED) mediante el decreto 3-26.
Su paso por esta institución, encargada de las políticas públicas sobre vivienda y construcciones estatales, fue breve, limitándose a solo siete meses.
Posteriormente, el 16 de agosto, con el decreto 554-26 lo designó como nuevo ministro de Relaciones Exteriores tras la renuncia de Roberto Álvarez.
Su llegada a la Cancillería estuvo marcada por su cercanía con el secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, un vínculo clave para el fortalecimiento de las relaciones bilaterales.
En su rol como canciller ha debido enfrentar varios frentes complejos, destacando la crisis institucional en Haití y la falta de interlocutores válidos en el vecino país.
Asimismo, ha tenido que gestionar la situación de los ciudadanos dominicanos reclutados como mercenarios en el conflicto entre Rusia y Ucrania, coordinando los esfuerzos diplomáticos para su retorno ante el reclamo de sus familias.