Analizando noticia con IA…espere un momento
RESUMEN
Santo Domingo. Los apagones prolongados y el constante aumento en el costo de la energía eléctrica se han convertido en una de las principales preocupaciones de miles de familias dominicanas, que denuncian un deterioro de la calidad del servicio al mismo tiempo que enfrentan facturas cada vez más elevadas.
En distintos sectores del país, residentes y comerciantes afirman que los cortes de electricidad son más frecuentes y extensos que en años anteriores, afectando las actividades productivas, el comercio, la conservación de alimentos y la calidad de vida de la población.
A la situación se suma el incremento sostenido en el costo de la electricidad. Consumidores aseguran que, en comparación con años anteriores y dependiendo de su nivel de consumo, sus facturas se han duplicado e incluso triplicado, pese a que el servicio continúa presentando interrupciones constantes. Las quejas se han multiplicado en redes sociales y en las oficinas de las empresas distribuidoras.
Las estadísticas oficiales reflejan un deterioro en la continuidad del servicio. Datos de la Superintendencia de Electricidad muestran que durante los primeros meses de 2026 aumentó el promedio de interrupciones mensuales por cliente en las tres empresas distribuidoras estatales, evidenciando un retroceso en la calidad del suministro.
El malestar ciudadano también se produce en un contexto de ajustes periódicos en las tarifas eléctricas derivados del proceso de desmonte gradual de subsidios y de revisiones del esquema tarifario, medidas que han impactado directamente el presupuesto de los hogares y de las pequeñas empresas.
Comerciantes consultados advierten que el aumento del costo de la energía ha reducido sus márgenes de rentabilidad, obligándolos en algunos casos a trasladar parte de ese incremento a los precios de bienes y servicios. Mientras tanto, numerosos hogares afirman verse obligados a reducir otros gastos para poder cumplir con el pago de la factura eléctrica.
Diversos sectores consideran que la combinación de tarifas más altas y un servicio menos confiable representa una de las principales fuentes de inconformidad ciudadana, al entender que los incrementos en el costo de la electricidad deberían traducirse en una mejora tangible del suministro y en una reducción de los apagones, situación que, según las denuncias de los usuarios y los indicadores disponibles, aún no se ha materializado.